El viento cálido y frío a la vez, hace que las esperanzas vuelvan a volar como alegres pájaros en el aire, como aquellos árboles que se visten de nuevo, tras pasar el invierno sin su ropa. La primavera… el resurgir de los sentimientos, el renacer de la vida… es mirar al horizonte y ver el Sol eterno sobre el mar de la tarde… la primavera es belleza, esplendor, majestuosidad…, simplemente es algo inefable. El esplendor de las ilusiones se deja ver, tras haber estado refugiado en el oscuro y sombrío invierno, que como un niño pequeño se esconde en el abismo de la soledad. Es tal vez la época en que todo florece, es la época que invita al amor a ir de paseo por ese camino retórico, por ese camino que es la vida, camino de sombras y luces, de amoríos y desilusiones, de sonrisas y lágrimas, de triunfos y derrotas, tal vez la vida sea como la primavera, que visiblemente y aunque no nos percatemos de ello, renovamos nuestras esperanzas e ilusiones constantemente, como la primavera hace nacer de nuevo las hojas de los árboles. Nosotros somos como un gran árbol del que poco a poco la mayoría de las flores y hojas acabaran marchitándose, pero, que al contrario, siempre habrá alguna nueva flor por la que luchar, aunque algunos momentos de sequía sean largos, debemos conservar el poco de agua que tengamos y sacarle el máximo partido. A medida que pasen los años la primavera nos obsequiará con nuevas esperanzas, que debemos saber administrar. Porque la primavera es como un sabio y viejo anciano del que paradójicamente todo es joven.
3 de marzo de 2009
Primavera
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